Declaración de amor

declaracion 1

– ¿Qué hago? ¿Le digo o no le digo?
Clara se ocultó detrás de una columna al ver a esa persona salir de la clase. Hacía tiempo se había enamorado de ella, pero nunca se animó a decírselo.
Todo comenzó en el primer día de clases. La joven se sentía desorientada, dado que se había mudado de colegio y no sabía cuál era su aula. En un momento dado, mientras subía por una escalera, tropezó. Por suerte, esa persona la vio y logró sujetarla a tiempo, tomándola de la mano.
Sintió sus manos fuertes, firmes, cálidas. Su rostro era suave, en contraste con esas manos grandes. Pero aún así, le llamó la atención sus ojos grandes y sinceros. Unos ojos capaces de reconocer el alma de quienes la miran.
– No vayas tan aprisa- le dijo aquella persona, luego de sujetarla- podrías romperte el tobillo.
– Eeeh… bueno… gra… gracias- dijo Clara, sintiendo cómo se le formaba un nudo en la garganta ante la majestuosidad de aquel ángel disfrazado de humano.
Pasaron los días. Clara solo lo veía de lejos. Era muy popular. Aquello no le pareció extraño. No solo era una persona hermosa, sino también muy inteligente, aplicada, buena en los deportes y sociable. También averiguó que no tenía pareja. Y eso sí le pareció extraño, pero en el fondo le alegró. Solo que era muy insegura. Era la primera vez que se enamoraba tan intensamente y tenía miedo de lo que podrían decir los demás. Y temía perder toda su reputación al confesarle sus sentimientos.
Esos pensamientos no la dejaban dormir. Hasta dejó de estudiar. Se pasaba escribiendo poemas románticos y viendo telenovelas.
Después de mucho suplicio, se decidió a confesarle la verdad. Aquel día, se ató el cabello con una goma, se alisó el uniforme y se propuso a abordarla a la salida. Para eso, le dejaría un mensaje en su casillero. Anotó su número. No se equivocaría.
Y ahí estaba, oculta detrás de la columna y viendo a su ángel rodeado de sus amigos.
– ¿Vamos al partido?- le preguntó uno de sus amigos.
– Los siento, tengo otros compromisos- le respondió el ángel de Clara- pero creo que no tardaré mucho. Tal vez los alcance para el final.
– Bien. Te esperaremos. ¡Chau!
La muchacha se emocionó. Leyó el mensaje. Le pidió para encontrarse en la placita que se ubicaba por detrás del colegio. Casi nadie pasaba ahí por la tarde. Debía ser precisa. Ir al grano. Por lo tanto, fue derechito al sitio acordado.

declaracion 2

Su ángel la esperaba sentado en un banco. Clara se acercó. Se miraron. El ángel la reconoció y le dijo:
– No nos vemos desde aquella vez, el primer día de clase. ¿A qué curso vas?
– Voy al primero- le respondió Clara- y hay algo que quise decírtelo, desde la primera vez que te conocí.
Tomó aire, respiró hondo y dijo, con voz alta y potente, estas palabras:
– ¡Tú me gustas!
Aquello le sorprendió a su ángel. La verdad, no esperaba aquello. Clara volvió a respirar hondo y continuó.
– Así es. Estoy completamente enamorada de ti. Desde que sostuviste mi mano y me miraste con esos ojos, creí hallar a mi ángel. No sabes lo mucho que pienso en ti. Apareces en mis sueños, te veo en cada programa, en cada afiche… ¡Te veo en todas partes! Siempre te miro a lo lejos y nunca me animé a decírtelo. Pero ahora lo hice. Te amo. Y es todo lo que siento por ti.
Su ángel no se rió ni se disgustó. Solo la miró, con una expresión neutra. Sus ojos parecían apreciar el color de su alma, que seguro estaría en un tono rojizo o rosado. Al final, se levantó y le dijo:
– Gracias, pero no puedo aceptarlo. No tenía idea de que tuvieses esos gustos. No lo pareces de lejos.
– Yo tampoco lo creía. Nunca pensé que mi primer amor sería una chica- le confesó Clara- ¿Acaso hay algo malo en eso?
La persona quien le gustaba era una chica, como ella. Y era cierto: nunca antes se le había ocurrido enamorarse de alguien de su mismo sexo. Aunque, en realidad, nunca le había importado aquello. Era la primera vez que se enamoraba. Y poco a poco, creyó que cometió un error al confesarle sus sentimientos.
– Que me guste jugar fútbol y tenga más amigos que amigas no quiere decir que sea lesbiana- le dijo su ángel- siempre me dijeron que tengo gustos masculinos, pero me considero heterosexual. Lo siento. No creo que sea tu persona indicada. Intenta con tus semejantes. O prueba con los chicos. Ahora, si me disculpas, iré a un partido. Espero que no me guardes rencor por eso. Hasta pronto, Clara.
Cuando se fue, Clara sintió cómo unas lágrimas gruesas le corrían por la cara. Desde el principio sabía que era un caso perdido. Pero no podía evitarlo. Debía enfrentar la realidad tarde o temprano. Aunque eso significara el perder su dignidad y ser discriminada por sus amigas por temor a ser seducidas por alguien como ella.
Con el tiempo, se calmó y decidió dar vuelta la página. Pronto la olvidaría y volvería a ser la misma chica alegre y dispersa de siempre.
declaracion 3

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Acerca de Marisol F.R.

Artes visuales, dibujo, pintura, ilustración, videos y mucho más
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