La Paz – Carmen María Recalde

fotos-escaneadas-mama00018

¿Por qué será que nos gusta salir al jardín del hogar o al parque de nuestra ciudad?

¿Por qué nos agrada alejarnos de la ciudad o irnos al campo abierto?

¿Por qué les tenemos aprecio a las bellezas del paisaje natural?

¿Por qué nos deleitamos tanto en contemplar el río que va fluyendo majestuosamente a través del valle?

¿Por qué nos sentimos arrobados de placer al ver las laderas de suaves pendientes revestidas de árboles, arbustos y flores?

¿Por qué nos detenemos embelesados ante la musiquilla alegre del pájaro en la copa de un árbol?

¿Por qué sentimos una sensación placentera de excitación al ver a los animales silvestres del bosque o la pradera?

Diremos sencillamente, respondiendo a estas preguntas: Porque encontramos paz.

¡Qué pequeña frase para encerrar tanta verdad! Una “verdad” que sale de lo más profundo de nuestro ser. Una frase dicha con tanta angustia, con tanta necesidad. Sí, una necesidad imperiosa e imprescindible como el aire que respiramos.

Muchas veces no nos damos cuenta, pero la verdad es que encontramos paz en toda la naturaleza, y toda la naturaleza es obra de un solo Ser. Ese ser que nos hizo encontrar la paz en cosas sencillas y espontáneas es Dios.

El alma del hombre es un continuo conflicto entre lo bueno y lo malo, entre la paz y la guerra. Por esa razón él busca en todas sus acciones la paz. Todos sus movimientos se guían por la desesperada búsqueda del verdadero sendero de la paz.

Muchos hombres creen conseguir la paz con el dinero, otros con el amor, otros en la soledad y otros en el trabajo. Todo esto puede ayudar a alcanzar la paz. Pero un ser nunca podrá lograrla si su espíritu no está preparado para amar la naturaleza. Cuando todos hayan conseguido eso, reinará la tan esperada paz.

“Amaos los unos a los otros”. “Paz a los hombres de buena voluntad”. Palabras de nuestro supremo Hacedor, ya olvidadas, o tal vez recordadas con tristeza melancólica, porque todos estamos amargados y decepcionados por la atmósfera de guerra, persecuciones, intrigas que vivimos.

Hermanos: hagamos un esfuerzo y procuremos encontrar la paz en las pequeñas cosas, hasta en una pequeña gota de agua, y solo de esa manera lograremos salvarnos, nosotros y nuestras confusas almas.

Carmen María Recalde Ramírez

Anuncios

Acerca de Marisol F.R.

Artes visuales, dibujo, pintura, ilustración, videos y mucho más
Esta entrada fue publicada en Escritos de mamá, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s