El crepúsculo – Carmen María Recalde

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Los árboles alargan su sombra, el sol cesó de prodigar sus rayos intensos a los seres vivientes, los pajarillos entonan sus trinos, la luna aparece en forma clara, las cigarras desgranan su monótoma melodía, es inconfundible la hora del crepúsculo, de un crepúsculo de verano.

Momento este en que se despide el día y saluda la noche. El horizonte, cual enorme fuente de colores, en la que predomina el rojo, nos muestra su esplendor. Los rayos solares ya débiles, parecen como si no se quisieran ir. Las nubes de diversos colores, en forma de una montaña de fantasía, se agolpan sobre el horizonte por donde ya desaparece el astro rey.

¡Qué triste es ese momento! ¡Y qué alegre a la vez! Sí, alegre y triste, pues si lo observamos ver lleno de inquietudes e intrigas, el crepúsculo sería como el fín del mundo. Pero no hay momento más feliz que el de aquel que lo observa con el alma alegre, limpia y buena. Para ese ser el crepúsculo es como una esperanza, como una ilusión.

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Acerca de Marisol F.R.

Artes visuales, dibujo, pintura, ilustración, videos y mucho más
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